sábado, 22 de septiembre de 2018

VILHELM HAMMERSHOI, silencios elocuentes

Observar la obra del pintor danés, VILHELM HAMMERSHOI, nos genera una sensaciòn extraña de la que no es posible desprenderse ni olvidar, aunque nos apartemos de ella.  Quizás porque, en este mundo siglo XXI en que vivimos - y sobrevivimos - todo lo que nos rodea, contrasta sustancialmente con lo que emana de sus cuadros:  placidez, calma, soledad, ausencia y, cierta angustia que no nos deja indiferentes.
Voy a recurrir para armar esta entrada, a diferentes opiniones manifestadas sobre el pintor y su obra, como por ejemplo, la del escritor Rainer Maria Rilke, quien expresò:
"Hammershoi no es alguien de quien uno pueda hablar rápido. Su trabajo es largo y lento, y cualquiera sea el momento en que uno lo aprehende, ofrecerá plenas razones para  hablar de què es lo importante y esencial en el arte".
 Naciò Hammershoi en Copenhague en 1864 y falleciò en la misma ciudad, en el año 1916.
De su temprana vocaciòn artìstica e incursiòn formativa en la Real Academia de Bellas Artes de Copenhague y luego en la Escuela de Estudios Libres, rescato la observacìon que de él hace uno de sus maestros:  "tengo un alumno que pinta de un modo verdaderamente extraño. No le comprendo, pero creo que llegará a ser importante y trato de no influir en él".

La obra que expone en 1885 en la Exposiciòn de Primavera es una anticipo de lo que serán las caracteristicas permanentes de toda su producciòn pictòrica. Se tratò de un cuadro que debìa representar una figura femenina de tres cuartos y de tamaño natural.



Se trata de "Retrato de una joven",  la hermana del pintor. Desde la pose de la joven, hasta los colores elegidos, la luz y el resalte de rostro y manos de la misma, todo atrae la mirada del espectador.  Interesante observaciòn realizò uno de los mayores estudiosos de la obra del pintor, Poul Vad, sobre la mano izquierda de la modelo, la que reposa sobre la superficie del asiento: " A esa mano a modo de tentáculo que se aleja del cuerpo, mientras palpa el asiento, el pintor le ha dedicado todo su cuidado, de modo que la plasticidad  de esos dedos es mucho más precisa que la de cualquier otro detalle".
Serà ese ensimismamiento en el detalle, lo que lo aparte de lo superfluo y todo lo que considere prescindible, aportando el caracter despojado y limpio de sus obras.
Debemos consignar que con esta obra, y a pesar del ferviente reclamo de muchos pintores, no obtuvo ningùn premio, pero sì con la siguiente, en la Exposiciòn Mundial de Paris, en 1888, al llevarse el tercer premio:


"Joven cosiendo", tambièn la hermana del pintor como modelo.
En el escenario artìstico danés de la década del 80, primaba el buscado realce de los ambientes hogareños, interiores y resguardados, quizás en contraste con el oscuro mundo exterior de fines del siglo XIX.

Cuando se casa con Ida Ilsted en 1891, se van de viaje por Europa y recorren los principales centros artìsticos de la época, toma contacto con los movimientos y expresiones pictòricas de aquellos años, pero no parece reflejarlo en su obra.
"He viajado a Paris para ver mucho y aprender algo. Pero creo que aprenderé más del arte antiguo que del nuevo".
De esos viajes y de los siguientes que hara con su esposa, son los cuadros de temas paisajísticos, con una nota caracterìstica, la tonalidad agrisada y nostálgica, quizás influenciado por la niebla londinense que tanto le impresionò, como lo manifestò expresamente.





Bosques y campiñas, árboles y cielos empañados por una pàtina de irrealidad, sugerente y misteriosa. Son paisajes planos, a pesar de la perspectiva que se puede hallar en los mismos,  no se aprecia un primer plano que invite al observador penetrarlo, simplemente lo muestra.

En una entrevista que le realizan en 1907, dijo: " Lo que me hace elegir un motivo son las líneas, a las que me gusta llamar contenido arquitectònico de la imagen. Y luego está la luz, por supuesto. Obviamente la luz  tambièn es muy importante, pero creo que son las lìneas las que tienen el mayor significado para mì. Naturalmente, el color no carece de importancia. No soy realmente indiferente a còmo se muestran los colores. Trabajo duro para hacerlos parecer armoniosos. Pero cuando elijo un motivo, pienso primero, y sobre todo, en las lìneas".-

En las obras siguientes, lo podemos apreciar claramente:





En los espacios maneja los planos y las lìneas apoyado en la Luz, y la presencia de objetos o su ausencia, marca una atmòsfera de incertidumbre, nos  provoca a buscar què cosa nos quiso mostrar y que, parece, somos incapaces de hallar. Nos invita a buscar algo que, quizás, no esté, y eso es lo que nos inquieta y desafia a la vez. Sus silencios son palpables.




"Polvo bailando en los rayos de sol", asì titulò a este cuadro en que la Luz es la gran protagonista. No hay  personas, no hay muebles, cuadros, alfombras, lámparas. Las paredes son claras y la luz parece ser invernal, pero atrapadas en esos haces de luz, millones de motas de polvo bailan su danza eterna y universal, conectando la realidad del pintor con el movimiento  y la energìa de todo lo existente, aùn detrás de su aparente inmovilidad, del silencio y las ausencias.
Claramente, tambièn, se visualiza su apego a las lìneas, en un juego de cuadrados y rectángulos en los vidrios de las ventanas, en el artesonado de las paredes y en las puertas.


Apreciamos elementos escénicos, como mesas, sillas,  cuencos, lámparas, cuadros a los que va cambiando de lugar buscando efectos diferentes, jugando con la luz y las lìneas pero siempre trasmitiendo, inequìvocamente, la sensaciòn de vacìo y de ausencia, de una bùsqueda sin propòsito y sin èxito.
Los interiores pertenecen a las dos residencias en que viviò en Copenhaguen junto a su  esposa,  lugar al que tambièn utilizaba como estudio.

En las obras siguientes podremos apreciar su innegable - y expresa - admiración por la pintura "antigua", sobre todo la del Siglo de Oro holandés, sobre todo en el tratamiento de la figura femenina.





Casi siempre de espaldas, son figuras casi escultòricas, parte del escenario, pero protagonistas de tareas sencillas y domésticas, sentadas o de pie parecen ensimismadas en la tarea y ajenas totalmente al entorno, aisladas; aùn en las que hay otras figuras:



En el cuadro que sigue, "El Reposo",  una figura sentada, de espaldas al observador, de frente a la   pared, un espacio gris que le pone lìmite a su mirada, no hay nada para mirar, y nosotros -los observadores -  sòlo vemos su nuca con el cabello recogido.


Ella está allí para ser mirada por nosotros, parece no tener objeto ni sentido. Hay, sin embargo y a pesar de su presencia, una fuerte sensaciòn de vacìo y creo que por allí viene la invitaciòn del pintor a que le pongamos  significado a lo que, intencionalmente, no nos dice.



Esa aparente inmovilidad conlleva en sì misma la acciòn que desarrolla el personaje, y ese es uno de los puntos en que Hammershoi hace contactos con pintores de otras épocas, hacia atrás y hacia adelante de su tiempo: Veermer y  Dennis Hooper, entre otros.



Vilhelm Hammershoi
(1864- !916)


El pintor y su esposa Ida Ilsted

martes, 11 de septiembre de 2018

BUFONES y ENANOS, vida, historia y arte...

En estas èpocas en que tanta estupidez se nos intenta vender con los ropajes de la genialidad y la sabidurìa,  me parece bien abordar un personaje de presencia permanente a lo largo de la Historia y el Arte,  que - generalmente - escudaba su genialidad, justamente al revés, a traves del  ridìculo y la aparente estupidez.
Los invito a conocer a los BUFONES y ENANOS.

 A lo largo de la Historia el Bufòn parece ser el   ùnico que podìa reirse del Rey, del Poder, de la Sociedad y salir sin  contratiempos, salvo los que fueron quemados vivos por Calìgula, quien no soportaba nada que hiciera sombra sobre su ego y autoidolatrìa imperial. En todo regla, ya sabemos que hay excepciones...
La verdadera herramienta del trabajo de hacer reir del Bufòn, no eran sus ropajes coloridos, sus piruetas o malabares, sino su palabra.  A diferencia del Payaso, el Bufòn usa la palabra para hacer reflexionar y, aunque disfrazada de humor y generadora de risas,  llevaba un mensaje que no necesitaba ser representada ni esperaba el aplauso. La suya era una palabra comprometida, no buscaba la empatìa con el entorno, como sucede con el Payaso y su pùblico, sino que apuntaba a sacudir conciencias, es hiriente  y va dirigida al Poder, representado tanto en la Iglesia, el Monarca o la Economia.


Uno de los primeros bufones con nombre fue el famoso Tersites de Homero, cuya funciòn era distraer a los soldados en la retaguardia de los combates.
En la Iliada, encontramos esta descripciòn: "Sin poner freno a la lengua, alborotaba. Sabia muchas palabras groseras por disputar, no de un modo decoroso, con los reyes. Fue el hombre más feo que llegò a Troya, pues era bizco y cojo de un pie. Tenia los hombros encorvados sobre el pecho  y la cabeza puntiaguda, cubierta por una cabellera rala y sarnosa".
Y ya vemos destacadas aquì algunas caracteristicas que mantendrà a lo largo de los siglos:  su lengua afilada e irreverente, provocadora de reyes desconociendo jerarquìas, y ciertas particularidades fìsicas que, luego encontrarìan en los enanos un nuevo depositario de las dotes bufonezcas.
Roma fue pròdiga en Bufones, y han quedado registros de sus nombres: Cicirro y Filemòn, por ejemplo.
Llega el cristianismo y se desvanecen, sus dotes no eran apreciadas y se perdieron en las nieblas de los siglos hasta que reaparecen, al principio tìmidamente, en las figuras de los Juglares de la Edad Media.
A partir de esta època casi podrìamos hablar de una "profesionalizaciòn" del papel del Bufòn, siendo muy frecuente encontrarlos en los castillos de la señores feudales o en la corte de nobles y reyes. En ese momento se revistieron del papel de "còmicos", pero su comicidad podìa ser galante o hiriente, y frecuentemente adoptaron el rol de "confidentes" de las clases superiores.
Así, provocando la hilaridad de unos y la ira de otros, sus figuras serán reconocidas y muchas sobreviven por relatos o, más visiblemente, en obras pictòricas que les invito a conocer.



Este retrato es un cuadro anònimo del siglo XVII, y retrata al enano Gabriello Martìnez. Generalmente se les retrataba junto a animales para destacar  y ridiculizar su tamaño.
Este retrato es anterior al año 1707 del pintor Niccoló Cassana y en el vemos a Angiola Biondi, quien estuvo al servicio de una noble de Baviera, Beatriz Violante. Era destino de los enanos y de todos aquellos que eran "diferentes", formar parte de la corte de nobles y reyes, como parte de un decorado exòtico.
Por su cercanìa y presunta inocencia, se convertian en personas de confianza de los poderosos y podian, tambien,  convertirse en personas muy poderosas por la informaciòn que obtenìan y con la que, si lo hacian con inteligencia, aprovechaban en su propio beneficio.


Cuadro de Domenico Gabbiani que retrata a los "diferentes" de la corte de los Mèdici, en este caso, hacia el año  1684.


Tambièn de la corte de los Mèdici es Braccio di Bartolo, apodado el Enano Morgante. El apodo ya es una burla, al provenir de un personaje  - el gigante Morgante - de una obra de teatro.
Las referencias històricas que de èl se han registrado, lo señalan como dueño de un espìritu indomable, de un caracter fuerte y muy valiente, alguien al que su pequeña estatura no le impedìa participar de cacerias de osos junto a su amo. Todos estos atributos le granjearon la confianza del Banquero Mèdici y en consecuencia mucha envidia de su entorno.
El escultor Valerio Cioli lo inmortaliza, desnudo sobre una tortuga para decorar una fuente en el Palacio de Boboli, convirtièndose hoy en dìa, en una de las esculturas más famosas de Florencia.


Don Sebastian de Morra fue otro de esos personajes "diferentes" con que los reyes gustaban de engalar sus cortes, en este caso la de Felipe IV, en España, que fue inmortalizado por Velazquez ricamente ataviado, por cuyos puños sobresale  el rico encaje flamenco. Llama la atenciòn la mirada de Don Sebastian,  honda, profunda e inquisidora, denota nobleza e inteligencia, no obstante el conjunto en general trasmite soledad y tristeza.


Velazquez, el pintor del rey, retratò a muchos de los enanos de la corte, y lo hizo aportándoles dignidad, resaltando su esencia humana en la expresiòn, en el gesto o la postura, nunca se burló y logrò inmortalizarlos.
Por ejemplo, el llamado "niño de Vallecas" cuyo verdadero  nombre era Francisco Lescano, y el cuadro que vemos a continuaciòn, es de 1634.


El pintor ubica al personaje dentro de una cueva, sentado sobre una elevaciòn y a resguardo de las inclemencias del tiempo, el que adivinamos por el cielo nuboso del fondo. Los colores son sombrìos en general, pero Velázquez resalta con colores màs claros y brillantes , el rostro del joven y sus manos, parte de su pierna fuera de la ropa. Quienes han estudiado la obra a la luz de los conocimientos del siglo XVII, ven en este niño los signos clínicos de lo que se llamò "cretinismo" (hipotiroidismo).- Era un niño  enfermo para los conocimientos de la època, y Velázquez lo resalta con piedad y compasiòn. Francisco Lezcano falleciò en 1649, tres años despues que su amo, el prìncipe Baltasar Carlos. El cuadro habla del personaje, pero creo que, tambièn, nos destaca las cualidades humanas del pintor que, con tanta sensibilidad le inmortaliza con sus deficiencias pero con enorme dignidad.

Sin duda, en uno de los cuadros más famosos de Velàzquez - Las Meninas - es donde vemos màs claramente el papel de los enanos y bufones dentro de la corte, en contacto directo con el Rey y su familia.



Hacia el ángulo derecho del cuadro encontramos a la enana y bufona de la corte, Mari Barbola, de origen alemán, quien habia entrado al servicio de la familia real, a los dos años del nacimiento de la Infanta Margarita. Era muy apreciada por sus dotes còmicas, pero tambièn por sus supuestas artes adivinatorias.
En aquellos tiempos vivian más de 40 enanos bufones en la corte, pero Velázquez eligiò a Mari Barbola para situarla junto a los miembros más destacados de la familia real. Segùn se dice, Mari pasaba muchas horas en el taller de Velázquez observando su trabajo.



" Me  hubiera gustado tanto ser distinta. No sabes còmo desee recibir educaciòn. Pensaba que leer libros debìa ser apasionante. Sólo conseguì, despues de mucho esfuerzo, escribir y leer con dificultad, gracias a Don Diego y porque muchas veces acompañaba en sus lecciones a la Infanta Margarita. Carecì de formaciòn no por ser enana, sino porque mi familia no disponìa de recursos de ningùn tipo y, además, porque en mi mundo, nadie se preocupaba por ello...".-
Los enanos que tenìan la suerte de vivir en el Alcázar, en el entorno más cercano de la familia real, eran afortunados, porque ,aunque se vieran obligados a recibir burlas y convertirse en bufones, la vida fuera de allí hubiera sido terrible.

Otro enano privilegiado por su cercanìa, primero con el hombre más poderoso del reino, el Duque de Alba, y  luego en la corte de Felipe IV, fue Juan Martìn Martìn. 
En el cuadro aparece con unas calabazas, como sìmbolo de incapacidad mental. Con su sonrisa boba y falta de expresiòn, durante mucho tiempo se llamò a este cuadro "El Bobo de Coria" y al personaje, "Juan de Calabazas" o el "Bufòn Calabazillas".



Pero quien más me ha conmovido ha sido  Eugenia Martìnez Vallejo, "la Monstrua".
En la segunda mitad del siglo XVII, y apenas con un año de edad, fue llevada a la corte de Rey Carlos II,  el Hechizado, por sus padres,  sabedores del gusto de reyes y cortesanos de rodearse de seres extraordinarios por diferentes, con el fin - quizás - de disimular sus propias singularidades,  sus dolencias fìsicas o psìquicas o simplemente como diversiòn. Eugenia comenzò a vivir en el Alcazar, junto a la familia del Rey, y a los 6 años ya pesaba más de 70 kilos;  tal robustez la hizo famosa entre la poblaciòn quièn le atribuyò el sobrenombre de "la niña monstruo de los Austrias".
En 1680 el pintor del Rey, Juan Carreño de Miranda hizo dos retratos de Eugenia, uno en que aparece vestida y el otro, desnuda, por expreso pedido del Rey.


 En ambos cuadros, conocidos como "La Monstrua vestida" y "La monstrua desnuda",  más allá de los detalles de la composicìon, lo que destaca y me conmueve, es la profunda tristeza que refleja la expresiòn de la niña, sus ojos achinados, su boca pequeña, la soledad de ser un divertimento para muchos, sin vida propia.
Falleciò a los 25 años de edad.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, estos seres diferentes fueron prohibidos de manera definitiva, seguramente por influencia de las Nuevas Ideas de la Ilustraciòn y la proclamaciòn de los Derechos Humanos en Francia. Se terminaba de ese modo una antiquìsima costumbre que ubicò a seres extraordinarios algunos por sus dotes de inteligencia y resiliencia en las difìciles condiciones de sobrevivencia ante la burla, y otros inocentes que, como Eugenia Martìnez Vallejo servìan para los egoistas e insensibles fines de las damas que la hacian caminar a su lado, para que resaltara la esbeltez de sus figuras en contraste con las medidas  extraordinarias de la joven. 

Bufones han sido entonces, otra muestra de esta fauna humana que, con distintas apariencias y en diferentes condiciones, suelen aùn aparecer en primera plana ...

sábado, 8 de septiembre de 2018

VIKTOR MIJAILOVICH VASNETSOV, Rusia, historia y mito

Veinte años antes del nacimiento del pintor del que nos ocupamos en la entrada anterior, Bogdanov-Bletsky, habia nacido otro gran exponente de la pintura rusa de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, VIKTOR MIJAILOVICH VASNETSOV (1848-1926)
La referencia es necesaria porque ilustra como en el lapso de 20 años, el arte pictòrico ruso siguiò dos tendencias artìsticas diferentes que,  arraigadas en la historia misma de Rusia y en el contexto socio cultural de aquellos tiempos,  traducian esa realidad con ènfasis en aspectos disìmiles.
La obra de Vasnetsov estaba impregnada de todo aquello que años más tarde, tratarìa de desprenderse Bogdanov-Bletsky y los integrantes del movimiento de  pintores llamados "Los Itinerantes" o "Los Ambulantes", es decir el nacionalismo, el caracter romàntico y la interpretaciòn épica de la historia, lo que disociaba de alguna manera, su arte, de la realidad.  Leyendas y viejas historias con personajes mitològicos algunos y literarios otros, pueblan muchos de los cuadros de Vanestov, lo que lo hizo uno de los pintores predilectos del Zar Nicolas II, quien le encargaba frecuentemente obras para engalanar sus residencias. Integrò la Academia del Arte y fue catedràtico de la principal Escuela de Arte del paìs. No obstante èsto,  tuvo contacto con Los Itinerantes y de esa època surgieron obras que atendia a los postulados de ese movimiento pictòrico artìstico.


Veamos:




Los temas religiosos eran muy del gusto de los pintores academicistas, imprimiendole tambièn un cariz heroico y èpico muy propio de la Rusia de aquellos años.- En 1874 y durante los siguientes 15 años, a Vasnetsov lo llaman para pintar fresco en la Iglesia de San Vladimir en Kiev, pero su trabajo no se ajustò a los valores tradicionales rusos y occidentales, por lo que los crìticos tildaron de sacrìlegas sus obras.


Toma Vasnetsov cuentos y leyendas populares, el viejo mito de las alfombras voladoras. El segundo cuadro fue un encargo que un industrial muy conocido le encargò para ser ubicado en la Estacion Central de los trenes que que unirìan la industria con las minas de carbòn  Vasnetsovquiso representar la victoria del hombre sobre el espacio en que se mueve,  y el pàjaro de fuego en la jaula es el sìmbolo de esa victoria, luz y calor que serìa transportado - èpicamente - desde las entrañas de la tierra a un destino casi mágico de prosperidad y abundancia. 



Vyatka Gubernia fue la zona en donde naciò y viviò sus primeras años, y fue de allí en donde conociò y gustò de leyendas y cuentos populares, narraciones épicas sobre los hèroes rusos teñidos de razgos mitológicos. El paisaje tambièn le prestò la imagen de montañas fantásticas, bosques espesos y arroyos serpenteantes en donde se desarrollaban las más increibles historias, esas que se cuentan en torno a una fogata y que han alimentado las mentes juveniles de todos los tiempos.






Entre los años 1868 y 1875 estudio en la Academia de Arte y pudo exponer sus obras en la Sociedad para el Fomento de las Artes, en 1874, lo que poco a poco, contribuyò a su reconocimiento como artista que sabia de la vida y còmo traducirla en sus pinturas.
Siguiendo el consejo de sus amigos, entre 1876 y 1877 viaja a Paris, radicàndose en las afueras de la ciudad.

En 1880 expuso su obra "Despues de la Batalla", su primer cuadro de tema històrico pero a partir de una vieja leyenda rusa sobre el hèroe Igor. Para ello se preparò estudiando historia, visitando la Armerìa real, y otra gran cantidad de estudios preparatorios buscando la mejor manera de encarar este tema. Hizo bocetos en donde mostraba la furia y la intensidad de la batalla, enfocando el caracter tràgico de la misma. Se esforzò en trasmitir el profundo sentimiento heroico del Poema de Igor, puso sumo cuidado en la figura de los guerreros caidos, como si estuvieran dormidos bajo la luna.  Esta obra marcò un cambio en la manera creativa del artista, a partir de imagenes pequeñas y detalladas, las convirtiò en un gran lienzo de caracter monumental.


Los colores realzan el significado de la escena, pero tambièn significan un cambio respecto a sus trabajos anteriores; y los amarillos, azules, rojos y verdes destacan en toda la superficie del cuadro.  A pesar de su empeño, del minucioso estudio previo que hizo de la composiciòn que deseaba trasmitir, no se entendiò el caracter poètico de su interpretaciòn,  y hubo mucha indiferencia ante ella. Uds juzgarán.-

En 1881 Vasnetsov pasa el verano en la finca de un rico industrial, Mamontov, en las afueras de Moscù. Alli se realizaron varias acciones artisticas, desde representaciones teatrales hasta pinturas, y allí fue que creo, "Alenushka", tambièn sobre un viejo cuento de hadas ruso.  La escena, en realidad no recrea el argumento de cuento, sino un estado emocional.



La postura de la niña, la inclinaciòn de su cabeza, el cabello sobre sus hombros, su  mirada de profunda tristeza nos habla del estado emocional de Alenushka; y para darle más intensidad, la naturaleza está en consonancia con ese estado de ánimo del personaje. Los àrboles parecen protegerla del mundo malvado que la acechan, el agua refleja tambièn su tristeza y, es justamente esta correspondencia entre el estado emocional y la naturaleza, lo que impregna de enorme lirismo la escena y realza con nuevo vigor expresivo al viejo cuento por todos conocidos en aquellos tiempos.

En 1885 culminò un friso para el Museo Històrico de Moscù que le llevò más de 2 años de investigaciòn y realizaciòn. El friso de 25 mts de largo fue el fruto de largas charlas con antropòlogos y especialistas en la vida de los hombres de la Edad de Piedra.



En 1897 expone en la Dècima Exposiciòn de los pintores Itinerantes, invitado por èstos, en reconocimiento a su obra.  La obra elegida fue, "Ivan, el Terrible", un cuadro que refleja la personalidad de aquel emperador despiadado que pasò a la historia como el más cruel y sanguinario. La figura impone distancia y la mirada es intimidante.  No lo ubica en el trono o en lugar similar, sino sobre una escalera, sobre un peldaño que, seguramente es el más alto al que podia llegar cualquier mortal de su tiempo, bajo su poder.


En 1898 Vasnetsov expone su obra "Bogatyrs" en donde recrea las figuras de tres hèroes populares de la historia rusa.  "Bogatyrs" es un término para denominar a los guerreros de las antiguas èpicas populares, una especie de caballeros andantes a la rusa, cuyas aventuras se fueron trasmitiendo de generaciòn en generaciòn. Esta forma de trasmisiòn de sus hazañas fue llenando de hipèrboles y fantasia sus historias, atribuyèndoles poderes màgicos y divinos; eran los protectores por excelencia de la tierra rusa contra todo tipo de invasores.

El pintor, con el propòsito de intensificar el caracter monumental y extraordinario de estos tres hèroes, levanta la lìnea del horizonte para el que espectador tenga la sensaciòn de mirar desde abajo hacia arriba,  con la perspectiva del inferior hacia el que concibe como triunfante y todopoderoso, su protector.
Cuando se ubica la obra en un sitial de honor en la Galeria Tretyakov, Vladimir Stasov dijo: "Considero que los Bogatyrs de Vasnetsov es una de las obras más importantes de la pintura rusa".-

A continuaciòn otras obras de Vasnetsov que intentarán completar la impresiòn sobre estos personajes, los Bogatyrs






Tambìen retratos:





Y como informaciòn adicional, imàgenes de su Casa, hoy convertida en Museo:






                                                                         Viktor Vasnetsov
                                                                            (1848- 1926)